“Mientras no me duela el alma”

Observaciones de la vida diaria No. 20:”….MIENTRAS NO ME DUELA EL ALMA”.
Hace poco tiempo,mientras caminaba por el centro de Lima, regresó a mi cuerpo una de las visitas imprevistas,pero sí esperadas, de la  artrosis  que me “tumba” periódicamente y que, en una escala del 1  al 10, a veces viene en grado 8,y otras en grado 3, esta vez era de las primeras.Me detuve para tomar un taxi y regresar a mi morada,pero repentinamente desistí de hacerlo para seguir caminando y eliminar el dolor físico por el dolor mismo,pués recordé una de las últimas frases que me dijo un gran amigo, internado por una enfermedad terminal, en el hospital “Rebagliati”: “……MIENTRAS NO ME DUELA EL ALMA”.
Había visitado a mi amigo en el mencionado nosocomio y,cuando llegué a su habitación, lo encontré dormido, más bien “sedado”,como me aclaró el médico que en ese momento se disponía a salir de la misma.”¿Es Ud.familiar o amigo” ,me inquirió; “soy amigo”,le respondí.El diálogo continuó:”Es un paciente con cáncer terminal que está soportando terribles dolores pero que, extrañamente,no grita,no llora,no entra en pánico como otros pacientes,lo cual sería natural teniendo en cuenta dichos dolores”, dijo el médico;”¿Y cómo se dan cuenta Uds. de esos dolores entonces?”, le demandé al doctor;”porque soy médico y además el mismo nos lo ha dicho,pero siempre termina manifestándonos:<<….MIENTRAS NO ME DUELA EL ALMA>>.”¿ Y Uds. qué hacen al respecto?”,volví a preguntar;”pués ya le estamos suministrando morfina,pero parece que ésta queda superada por sus dolores que los soporta estoicamente,sin quejarse,aunque soltando siempre  su frase mencionada”.
Conocí a mi amigo en el bar “Queirolo”,del jirón Quilca,en una de esas noches sabatinas que salía a jugar con mis recuerdos,con los buenos; el bar estaba lleno y no habían a la vista mesas disponibles,sin embargo observé al fondo del ambiente,una “tavola” ocupada por una sola persona con su chilcano de pisco en mano,me acerqué y le pregunté si podía sentarme,me respondió que no esperaba a nadie y que me sentara nomás;cuando me disponía a pedir mi respectivo chilcano,me soltó:”¿porqué no pedimos una “res”,y de esta manera  nos sale más barato entre los dos?” , y así, entre pisco y pisco,comenzó nuestra amistad.Le pregunté por su nombre y me entregó una tarjeta que decía:Yanpol Mendoza;Ingeniero Civil.Sorprendido por su nombre de pila,le demandé:¿no será que tu nombre es Jean Paul?,”nó”,me respondió,y agregó:”cuando en los años 50 el actor francés,Jean Paul Belmondo empezó su carrera,a mi padre le gustaba ver sus películas y en la radio escuchaba los comentarios noticiosos de un tal “Yanpol” Belmondo, así que cuando nací me puso de nombre Yanpol.”¿Y tú  no has intentado cambiarlo”, le pregunté;”nó,¿para qué?, además yo quise mucho  a mi padre ,pero por otro lado,UN NOMBRE NO HACE UN HOMBRE”,me aclaró rotundamente.Durante la conversación que, entre chilcano y chilcano, teníamos que subir los decibeles de la misma,me enteré que Yanpol era especialista en puentes y carreteras,la misma especialidad de mis primeros años de Oficial.
En otros encuentros que tuvimos en el “Queirolo” de Pueblo Libre,me comentaba sobre los avances modernos en la tecnología de construcción de puentes, en otros me dijo que le gustaban los idiomas,particularmente el italiano,que le parecía muy alegre para el espíritu, y el alemán,que,bajo su punto de vista,la persona que lo hablaba ejercía autoridad sobre su interlocutor de otro idioma, con lo cual yo no estaba de acuerdo,pués le manifestaba que este último idioma,el alemán,no me parecía en sí un idioma ,sino un conjunto de gritos guturales.
Y así continuó mi amistad con Yanpol, alternando en nuestros encuentros chilcaneros todo tipo de temas, resolviendo los problemas del mundo,sobre todo en los inviernos limeños,esos inviernos tan deprimentes de esta ciudad que,por contradicción, siempre invitan a la melancolía de los buenos recuerdos de un pasado que quedó atrás.
En este ajetreo mental me encontraba,en la habitación de mi amigo,cuando éste despertó
y de sopetón me dijo:”Ciao Hugo,¿come vai?”, ” va bene”, le respondí.No quise, en reciprocidad,preguntarle lo mismo pués siempre me ha parecido terrible preguntarle a un enfermo terminal,¿cómo te vá?, ya que me recuerda a esos estúpidos reporteros de TV de la calle ,que le preguntan a un accidentado,ya moribundo ,”¿cómo se siente?”.
Conocido su dolor por el relato que me hizo su médico,arriesgándome a su respuesta,le sugerí a mi amigo que cuando le vinieran los dolores no fuera tan estoico y que pidiera ayuda de inmediato,y me respondío:”Hermano,a mi edad y en esta situación he comprendido que viví bien,y que ,por coincidencia con mi enfermedad me ha llegado la vejez del cuerpo,y como alguien me dijo ,<<la vejez es todo el equipaje que me queda de mi vida,y cuando uno se siente y acepta que ha entrado en dicha vejez,la del cuerpo,es como si fuera la gran ceremonia de clausura de lo que alguna vez fue la juventud>>,además,en cuanto a mis dolores,todo está bién……MIENTRAS NO ME DUELA EL ALMA”.
Las charlas que uno tiene con los amigos,en la alternancia de expresiones coloquiales y deseos de buena “salud”,manifestada ésta mediante una bebida espirituosa, son, a veces,tan extásicas que se siente en realidad que uno vive el tiempo y no lo mata.
Las oportunidades casuales que nos pone nuestro misterioso hado,al tener la ocasión de conocer un nuevo amigo,y brindarse recíprocamente amistad,también forman parte de esos momentos o situaciones felices que, en conjunto, forman la felicidad,pués ésta, como ya lo expresé en otra ocasión, no es un estado permanente sino la suma de todas aquellas situaciones agradables o placenteras que nos dá la vida alternadamente con la infelicidad,tambien ,felizmente,impermanente o temporal.
Mi amigo Yanpol murió un día marcado por su destino,de un mes,también,marcado por su destino ,de un año ya sin destino para él,ya libre de sus dolores físicos,pues pienso que si algo de bueno tiene la muerte ,es que libera al ser humano de toda su infelicidad temporal o permanente,sea ésta del cuerpo o del alma;con su muerte,recordando su estoica frase,he llegado a pensar que la amistad trasciende la vida física y que en el más allá,las almas se reencuentran para continuar con sus coloquios amicales. Así lo espero.
Así que, cuando de repente,por estos avatares que tiene nuestra edad,les llegue el dolor físico,tal vez puedan aliviarlo,diciendo para sí mismo, entre rechinar de dientes:”…..MIENTRAS NO ME DUELA EL ALMA”.
CHAU:HUGO ALFREDO MOSCOSO SORROSA.

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3 Responses to “Mientras no me duela el alma”

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